Un telex recibido en México el 7 de diciembre de 1989 a las 10:47 informa que el ex secretario general de la RDA, Erich Honecker, estaba bajo arresto domiciliario acusado de abuso de autoridad y enriquecimiento ilícito.

Se investigaba a 109 personas, de las cuales 36 habían sido altos funcionarios del buró político del Comité Central del Partido Socialista Unificado de Alemania.

“Por otra parte, hoy informase que directorio de la oficina de seguridad nacional de la RDA, incluyendo suplentes del ex ministro de seguridad del Estado, coronel general Rudi Mittig, y teniente general Gerhard Neiber, así como los 17 principales directores de departamento del mismo ex ministro fueron destituidos de sus cargos”.

El mismo 7 de diciembre el sucesor de Honecker, Egon Krenz, renunciaba a su cargo, y con él todo el gabinete.

Ese mismo día, otro telex: “Continúan las sorpresas en torno a la exportación de armas por parte de una empresa de la RDA controlada por el ex ministro Schalk Goldowski, quien hasta ayer se hallaba prófugo en un lugar no determinado de Europa, y a quien se acusa de enriquecimiento ilícito.

Los noticieros radiofónicos de la mañana informan que el señor se presentó ante las autoridades de Berlín occidental y expresó que está dispuesto a responder a las preguntas del fiscal germano oriental, pero en Berlín occidental. Asimismo, afirmó que había hecho transferir aproximadamente 60 millones de marcos occidentales de su cuenta en Suiza al Banco de Comercio Exterior de la RDA”.

El diario del Partido Liberal Der Morgen se pregunta en su editorial de hoy cuántos muertos en África, Medio Oriente y América del Sur se pueden atribuir a la venta de armas controlada por la mafia financiera de Schalk-Goldowski (traducción de telex cifrado. Copia de Trámite. Noviembre 24 de 1989).

Vayamos al 6 de enero de 1990. Un informe de la diplomacia mexicana que ya enfila la historia después del muro.

“La década de los 90 comienza para Berlín con perspectivas sumamente interesantes. A partir de la apertura del Muro al libre tránsito el 9 de noviembre pasado, el tema de una posible integración política de ambos Estados alemanes, así como el del restablecimiento de Berlín como capital alemana unificada… La actitud de los berlineses occidentales pasó de la euforia ante la sorpresa de la apertura del muro a una actitud más bien de molestia ante las masas de visitantes de la RDA que inundaron las zonas comerciales de Berlín occidental durante las primeras semanas…

“Los berlineses orientales que se mostraron en un principio maravillados por el hecho de poder pasar ya sea a pie o en sus automóviles a lo que durante décadas fue para ellos una especia de ciudad prohibida. Muchos de ellos gozaban con el simple hecho de pasear por sus calles, visitar almacenes comerciales o incluso tomar fotografías de escaparates de automóviles occidentales. Actualmente parece haber pasado la euforia de la novedad de los ciudadanos del este y su número en Berlín occidental ha disminuido considerablemente.

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