El informe del adiós tendría que ser de Rosario Green. Anuncia que la embajada en la RDA comienza a preparar las maletas de regreso a México. Todavía envía diversos comentarios e impresiones políticas, como que entre los grandes pendientes para la RDA, implícitos en el proceso de unificación, estaban la revisión de los derechos sociales, puntos tan controvertidos como el derecho al aborto y “quizá el problema más delicado y complejo de la reconciliación y la concordia en la nueva nación: las heridas dejadas por los odiados servicios de seguridad, la llamada Stasi. El fantasma de la Stasi —con su secuela de traiciones, recriminaciones y desconfianza— no será fácil de ahuyentar”.

El informe prevé días de revanchismo entre ciudadanos, de ajustes de cuentas.

Malamente se trata de ocultar un evidente revanchismo frente al grupo hegemónico que desde su posición privilegiada controló al país mediante la mentira y la represión. A los miembros de esta elite les será en verdad difícil conducir una vida normal en el futuro. Las personalidades más ecuánimes y objetivas del país exhortan continuamente a la solidaridad y a la reconciliación nacional, tratando de evitar que el futuro se tiña de sentimientos de ‘vendetta’ en cierta forma inútiles.

Sin embargo, para muchos ciudadanos será difícil pasar por alto las humillaciones recibidas y los obstáculos que para su desarrollo personal les impuso un sistema altamente represivo que no toleraba crítica ni disensión.

A este respecto, es muy significativa la actitud indignada de la población ante el problema de los seis millones de expedientes que almacenaba la Stasi en sus archivos (esto quiere decir que más de la tercera parte de la población estaba ‘fichada’ e investigada hasta en los aspectos más íntimos de su vida privada y profesional).

Será difícil olvidar —aun cuando se perdone— el poder omnímodo de tal organismo y sus agentes, los cuales, quiérase o no, serán identificados por sus conciudadanos y no faltará quien desee vengarse de aquellos que lo persiguieron o atormentaron en el pasado. Los jerarcas del antiguo PSUA son, por su parte, los más atacados y satanizados en los medios masivos y por la población.

Los números indican que la Stasi tuvo cuando menos 91 mil espías a su servicio y 300 mil informantes civiles, encargados de vigilar cada uno de los movimientos de los habitantes sospechosos para el régimen comunista, llenando de micrófonos cientos de miles de hogares.

Los expedientes que acumularon alcanzan a medir 114 kilómetros lineales. Ahora cualquier ciudadano los puede consultar, con la advertencia de que lo que ahí leerá puede afectar su existencia. En la película La vida de los otros se reconstruye lo que era vivir bajo la mirada de la Stasi.

En 1990, 17 años de representación diplomática de México en la RDA llegaron a su fin. Todavía se alcanzó a celebrar un aniversario más de la Independencia de México. ¶

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