III

Ya en Washington su primer contacto fue Jesús Esquivel, corresponsal de Proceso, quien la encaminó hacia la embajada mexicana, la puso en comunicación con medios electrónicos e impresos como Univisión, Washington Hispanic y, también, cuando se le estaban acabando los dólares, le prestó unos cuantos.

Los primeros días de intensas llamadas, una de ellas sería determinante para que Aleida pudiera sobrevivir y localizar a su hermano.

Entre las tantas que hacía siguiendo la pista del teléfono y del nombre de Juan Carlos, una cayó en casa de un puertorriqueño que, como muchos otros Juan Carlos, escucharon la historia.

–¿Pero entonces no eres, de verdad no eres?, era casi la pregunta final que hacía Aleida.

–A ver chica, ¿no entiendes que no? Yo no soy a quien buscas, pero te voy a ayudar en lo que pueda.

Para entonces, los dólares se habían acabado entre la renta de un espacio para dormir, las comidas y los taxis. La propuesta del puertorriqueño encajaba perfectamente en medio de la desesperación. De inmediato él le ofreció que se quedara en su departamento, hacer uso del teléfono, de internet y todavía más: se convirtió en un sabueso más tras las huellas de Lucio Antonio.

“Ni como explicar lo que pasó. El compañero puertorriqueño hizo suya la idea de encontrar a Tony y en el mismo barco subió a un colombiano, un mexicano y hasta a un policía. Todos hacían conjeturas, llamadas, verificaban en las páginas de las secciones telefónicas. Pedían permiso en sus trabajos para acompañarme a verificar una dirección, o cuando iba a alguna entrevista con el embajador que, de alguna manera, también apoyó con asesoría jurídica para no cometer alguna violación legal”, cuenta a zancadas Aleida. Así pasaron al menos ocho días.

Durante esas jornadas tuvo entrevistas con varios periódicos locales y un canal de Univisión fue preparando un reportaje que trasmitiría el 23 de diciembre, cuando las esperanzas de nueva cuenta parecían fugarse. En ese tránsito escribió a sus amistades en la ciudad de México para pedirles que le ayudarán a conseguir recursos, pues los 300 dólares con que el embajador le había apoyado se habían agotado.

Recuerda su amiga Adela. “Aleida se fue sin avisarle a nadie, sola y sin recursos. Todavía no entiendo su acelere, pero yo creo que la fuerza de la intuición guió sus pasos. Nos pidió a Christiane y a mí que la ayudáramos a buscar patrocinio, el cual obtuvimos parcialmente, no en la medida de lo esperado”. Christiane, por su parte, encaminó sus pasos a Washington.

La situación que vivió en esos días quedó registrada en una serie de correos electrónicos que mandó.

De: “Aleida”
Asunto: Ayuda
Fecha: Wed, 15 Dec 2004
18:50:05 +0000

Hola Adela ¿cómo estas? no he recibido noticias tuyas dime si todo va bien. Yo estoy en Washington, llegué ayer y estoy tratando localizar a mi hermano, la verdad me siento en un mundo desconocido pero van a salir bien las cosas.

Quisiera pedirte de favor si le pudieras llamar a Salvador Martínez de la Roca (El Pino), él quedó de ayudarme con los viáticos, aquí esta todo carísimo, conseguí un lugar donde quedarme pero necesito pagar la cuenta, los taxis cobran aproximadamente 9 dólares, y eso que apenas llegué; conseguí una casa de asistencia que cuesta 50 dólares la noche, dile que él me prometió ayudarme que si me puede hacer un envió por Western Union a nombre de…, yo le voy a mostrar notas de todo lo que se haya utilizado. Pero que es urgente, ya estoy haciendo todos los contactos posibles pero me falta todavía, estoy esperando respuesta de la embajada, parece que ya están haciendo una búsqueda para localizar la matricula consular.

De: “Aleida”
Asunto: Ayuda
Fecha: Thu, 16 Dec 2004
00:57:11 +0000

No sé si te llegó uno de los últimos mensajes donde te cuento que las llamadas que han salido de la casa de los señores Hernández son con lada de Washington. La fiscalía pago los boletos de avión pero no me dio viáticos, que porque no había presupuesto, por lo que me costó uno y la mitad del otro para sacarles lo de los boletos.

Mas o menos necesito unos 500 dólares. Todo fue muy rápido, me dieron permiso en el trabajo.

Bueno pasando a otra cosa tengo un supuesto domicilio que parece de uno de los números de teléfono, pero las hermanas se dieron cuenta que las estábamos sondeando y desconectaron los teléfonos uno era un celular y el otro era de casa. Más tarde vamos a ir a ver donde esta esa dirección, me esta ayudando un puertorriqueño que conocí…

De las varias llamadas que Adela hizo a los amigos en la ciudad de México explicando la situación económica de Aleida en Washington, el ex líder estudiantil del 68, Salvador Martínez Della Roca, El Pino, le envió apenas una mínima cantidad y ella consiguió algo más, insuficiente de todos modos; eso la ayudaría por lo menos a mantenerse otros días en su búsqueda.

También en ese impasse varias claves la invitaban a continuar. Una, sin duda, todo el apoyo de la comunidad de latinos; el ofrecimiento de la directora del Washington Hispanic de poner a su disposición un agente privado que no fue necesario, incluso el detalle de que en una de las posadas de los latinos, ella se ganara, con el número 70, una televisión y el hecho de que había localizado la dirección donde supuestamente vivía Tony, aun cuando solamente encontró a sus hermanas. De ese encuentro quedó el siguiente correo.

De: “Aleida”
Fecha:Thu, 23 de dec.
2004. 17:36

Mira ya tenemos todos los datos de ellas, donde viven, donde trabajan pero de Tony no haya nada, ya se solicitó el abogado por parte de la embajada, ahora ya no es una situación de ubicación de él, si no un problema judicial, esto me hace pensar en él, ya quizá ni siquiera este y los papas tengan algo que ver…. Y si voy a llegar al fondo del asunto…

Las cosas se volvían a descomponer. La negativa de las hermanas, la posibilidad de que las autoridades intervinieran y esto complicara el encuentro con Tony. Todo lo trabajado podía irse a la basura. Esperaba, literalmente, un milagro. La tarde del 23 de diciembre esperó a ver el noticiario de Univisión donde se pasaría su caso y los números donde, por si veía el reportaje, pudiera comunicarse su hermano. La primera emisión fue a las 18 horas, una segunda se presentó a las 23 y otra ya en la madrugada.

A las 23 horas, en otra parte de Washington, un hombre de más de 33 años, llamado Juan Carlos Hernández, veía en la televisión la historia de una mujer que buscaba a su hermano, con el mismo nombre que él, con la huella de una herida en una pierna, la misma que él, con los rasgos físicos tan parecidos. Su vida se dividía en dos historias.

Con él estaban sus hermanas, quienes de inmediato llamaron a sus padres en Tlaxcala y fue su madre adoptiva quien le contó la otra historia de su vida que ellos, hasta hacía poco, tampoco sabían.

Lo único que se le ocurrió a Lucio Antonio fue marcar al teléfono que indicaban en televisión, sin que alguien respondiera. Aleida le había bajado el volumen al timbre del celular y esa llamada, simplemente se perdió. Así se perdieron un segundo y tercer intento.

Apenas pasaban las nueve de la mañana del 24 de diciembre, Aleida vio en la pantalla del celular el registro de tres llamadas no contestadas: Una a las 00:54, otra a las 05:28 y la última a las 08:30. Ajustó el volumen del timbre y se sentó en el sillón del departamento del solidario puertorriqueño.

Otra vez el destino los ponía a prueba, hasta la cuarta llamada, a las 09:15 de la mañana. El timbre del celular la hizo temblar.

–Hola.

–Hola, ¿quién dices que andas buscando? –respondieron del otro lado.

–¿Puedo saber quién eres?

–Soy Juan Carlos.

Esa misma tarde Aleida le escribió a Adela.

De: “Aleida”
Asunto: Re:
Fecha: Fri, 24 Dec 2004
19:03:27 +0000

Adela ya tuve comunicación con Tony, es cuestión de tiempo, yo creo que ya pronto lo voy a ver, apenas esta mañana me habló, de verdad estoy feliz.

Quería que lo supieras. Solo que él pidió discreción para no afectarlo.

Saludos y Feliz Navidad.

A partir de entonces solamente llamadas, largas conversaciones y un primer acuerdo: encontrarse la noche del 29 de diciembre, conversar en privado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s