Efraín Huerta, un Poeta en las Líneas de la DFS.

“Veo correr noches, morir los días, agonizar las tardes…”.

La ruta del espionaje, de todo el espionaje, partía de un diseño básico: El ¿quién? y ¿quiénes? El objetivo a espiar y quiénes estaban alrededor de este personaje, hilos de donde jalar por si el objetivo desaparecía del alcance de su olfato. Eran y son fórmulas que siguen funcionando tal cual. Se han agregado herramientas, sobre todo tecnología, mucha tecnología, pero en el centro sigue siendo el ser humano espiando al ser humano.

Un buen ejemplo de ese modelo básico de espionaje son estas tres hojas con las que la Dirección Federal de Seguridad (DFS 1947-1985) daba seguimiento al poeta Efraín Huerta. Dos aparentes e inofensivas hojas. Apenas algunos datos generales que para muchos sería casi nada, para la DFS era puntas de una larga y sinuosa espiral.

A partir de estas hojas, apenas unas 40 líneas, se abría un universo nada poético de miedo. Muchos lo saben y lo vivieron. El nombre de alguien en las líneas de los registros de la DFS no traería buenas noches ni dulces sueños. Vendrían las llamadas, los autos en la acera de enfrente, sombras escurriéndose por entre la existencia sin saber de dónde venían ni cuando saldrían de sus vidas. La de ellos, los objetivos, y sus cercanos.

Seguramente lo supo muchas veces Efraín Huerta. Incómodo por lo que suelen ser incómodos los poetas: por sus letras. Se cumplía nuevamente la eterna profecía del poeta perseguido.

La persecución por parte de la DFS no había comenzado por la publicación de los versos de Mi País, ¡Oh, mi País! Él, ya habitaba en varias fichas de la DFS: Antecedentes que existen en estas oficinas de Efraín Huerta, escritor y periodista. Para ellos, escritor y periodista. Ambos oficios los ejerció, pero lo que les ha había irritado era el poeta. Ese que había osado escribir contra lo intocable, de haber dicho lo que todo poeta está obligado a decir:

Morirse todo de terror y angustia.

Porque ha vuelto a correr la sangre de los buenos

y cárceles y prisiones militares son para ellos.

Porque la sombra de los malignos es espesa y amarga

 

Y hay miedo en los ojos y nadie habla

y nadie escribe y nadie quiere saber nada de nada,

porque el plomo de la mentira cae, hirviendo,

sobre el cuerpo del pueblo perseguido.

Porque hay engaño y miseria

y el territorio es un áspero edén de muerte cuartelaria.

Porque el granadero lo visten

de azul de funeraria y lo arrojan

lleno de asco y de alcohol

contra el maestro, el petrolero, el ferroviario,

y así mutilan la esperanza,

y le cortan el corazón y la palabra al hombre

y la voz oficial, agria de hipocresía,

proclama que primero es el orden

y la sucia consigan la repiten

los micos de la prensa,

los canes voz-de-su-amo,

el asno en su curul,

las secretarias y ujieres del procurador

y el poeta callado en su muro de adobe,

mientras la dulce patria temblorosa

cae vencida en la calle y en la fábrica

¡Oh país mexicano país mío y de nadie!

Pobre país de pobres. Pobre país de ricos.

¡Siempre más y más pobres!

¡Siempre menos, es cierto,

Pero siempre más ricos!

 

Mi País, ¡Oh, mi País! Leshabía amargado el día.

El 2 de noviembre de 1967, el mismo Director de la Federal de Seguridad, Fernando Gutiérrez Barrios, había firmado ese breve informe con “algunos” datos sobre Efraín Huerta.

¿Quién había solicitado la información sobre Efraín Huerta? ¿El secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez o el presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz? Quizá los dos. Efraín Huerta hacía tiempo que tocaba a la puerta de poder de manera poco respetuosa.

Algo de lo que se lee en las líneas del expediente:

Es de nacionalidad mexicana. Elemento Procomunista.

Que si en 1953 figuró como consejero de la Revista Paz, órgano del Comité Mexicano Pro-paz y celebró entrevistas con el General Heriberto Jara.

Que si fungió como orador en los mítines efectuados por el comité en las calles Villalongin No. 50 de esta capital.

Que si asistió a la integración de la Sociedad Mexicana de Amistad a la China popular y a los actos efectuados por este organismo, para conmemorar el IV Aniversarios de la proclamación de la República Popular China.

Que si en 1956 asistió al homenaje rendido al Gral. Lázaro Cárdenas en el teatro Ideal con motivo de que éste recibió el premio Stalin de la Paz y asistió al sepelio del escritor José Mancisidor. En 1957 figuró como intermediario entre el Comité Mexicano Pro-Paz y la embajada Checoslovaca y desde 1960 cultiva amistad con el Ing. Jorge L. Tamayo.

(*)

 

Este 18 de junio de 2014 el Gran Cocodrillo, Efraín Huerta, habría cumplido 100 años. Vayan estos breves apuntes nada más para recordar… nada más para no olvidar.

 

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