“Ya han echado el corazón al otro lado del muro” (A 20 años de la caída del monumento del silencio)

El 9 de noviembre se cumplieron 20 años de un acontecimiento central en la historia contemporánea del mundo: la caída del Muro de Berlín, el principio del derrumbe del bloque socialista, la desintegración posterior de la Unión Soviética, la desaparición gradual de la Guerra Fría para hacer lugar a la llegada de un mundo con un solo superpoder. Ese día no sólo cayó el muro que oprimía cualquier voz disidente en la República Democrática Alemana (RDA), sino que se desmoronó la utopía de un sistema que en teoría buscaba la justicia y el fin de la desigualdad.

Pocos valoraron en su justa dimensión las dramáticas transformaciones que el planeta tendría luego de que Berlín dejara de estar dividida por aquel muro de 155 kilómetros. ¿Qué pensaba de ello el gobierno mexicano? ¿Qué tan atento estaba a los acontecimientos? ¿Qué información enviaban los embajadores mexicanos en las dos alemanias? Eso es lo que contienen los archivos de la época de la Secretaría de Relaciones Exteriores a los que se tuvo acceso.

El 25 de junio de 1867, Lucien B. Smith, un hombre al que la historia refiere como un gris personaje de Ohio, Estados Unidos, registraba un invento de su autoría: el alambre de púas. Luego vendrían artefactos similares. Aunque con variantes, tenían una misma intención: aislar propiedades, separar cuerpos, delimitar y dividir las tierras y la gente.

La madrugada del 13 de agosto de 1961 unos 40 mil soldados y policías de Alemania Oriental —la República Democrática Alemana (RDA)— tendían interminables rollos de alambre de púas a lo largo de la frontera para contener la estampida de refugiados hacia Alemania Occidental —la República Federal de Alemania (RFA)—.

Ataban y desgarraban el cuerpo de Alemania y su alma, Berlín.

Los berlineses se despertaron esa mañana aislados de familiares, de amigos, de su pasado.

Con el tiempo sería peor. Los sueños rasgados por las púas quedarían atrapados en toneladas de cemento, por un muro de concreto de cuando menos 155 kilómetros de largo por 4 metros de altura.

Se erigía así el Muro de Berlín, la otra extensión de los tumores de la Guerra Fría.

Era el 9 de noviembre de 1989.

A cada lado de esa muralla, tanto en la RDA como en la RFA, la vida seguía. Así lo registraron los embajadores de México en las dos alemanias y así lo mandaron decir a las oficinas de la Secretaría de Relaciones Exteriores en México. Ahora los documentos dicen más de lo que ese momento no se atrevieron a decir.

Muchas veces es la casualidad, la oportunidad, la necesidad de estar registrando todo o casi todo. Es difícil saberlo ahora. El autor de este documento, Adolfo Hegewisch, murió hace años.

Lo que no desapareció es lo que la noche del 9 de noviembre de 1989 salía de su oficina de Bonn, capital de la RFA. Todavía se alcanzan a ver, con todo detalle, las marcas del tiempo en el fax, ese medio de comunicación que a finales de los ochenta representaba uno de los avances tecnológicos más populares.

MURO ENTRADA

49 228 631226 Botschaft Mexico. 440 p04. 09.11.09 17:48

Fecha: Bonn, 9 de noviembre de 1989

Destinatario: Ministro Alfredo Pérez Bravo

Coordinador de asesores del C. Subsecretario “B”

No de Fax: 00525/ 597 3003

Tres páginas

RFA. 173. POR CONSIDERARLO DE ACTUALIDAD TRANSMITO INFORMACION RELATIVA A LA

RENUNCIA DEL GOBIERNO DE LA REPUBLICA DEMOCRATICA ALEMANA.

ATENTAMENTE

ADOLFO HEGEWISCH

RFA. 1167. La renuncia del gobierno de la RDA como respuesta a las protestas masivas, producto de la profunda crisis política y económica de ese país. Agudizada por el éxodo de su población hacia Occidente, fue calificada por el gobierno de la RFA como medida insuficiente de no ser seguida por la realización de elecciones libres que permita una verdadera transformación del sistema político social de la RDA y brinde la oportunidad a su pueblo de decidir su propio futuro en un marco de libertad y libre autodeterminación.

Dicha medida estuvo acompañada por un mayor flujo germanoriental hacia este país que se recrudeciese al abrir la RDA su frontera con Checoslovaquia, siendo en este momento imposible calcular su número. La prensa local ha señalado que está por agotarse la capacidad de la RFA para recibir tanto física como moralmente refugiados. Este creciente número ha empezado a causar serios malestares en la población en el sentido de que de incrementarse el nivel de precios y servicios sociales, agravará la escasez de vivienda e inundará el mercado de trabajo con mano de obra especializada.

Los campos de refugiados existentes desde septiembre pasado se encuentran actualmente saturados, a pesar de que los 58 en función han sido reforzados temporalmente con la utilización de cuarteles del ejército, escuelas, auditorios y gimnasios, y cada vez hay mayores problemas para encontrar nuevos lugares para alojar emigrados.

Por otro lado, el creciente éxodo ha obligado al gobierno germano federal a declarar que dicha situación no es la solución a la cuestión alemana. Ha conminado a aquellos que piensan emigrar a permanecer en RDA para impulsar y apoyar verdadero proceso democratización.

Actual crisis de la RDA se ha convertido en el factor más importante de las relaciones Este-Oeste y de alguna manera puede amenazar el proceso de liberalización que se lleva a cabo en otros países de Europa oriental, ya que si el gobierno de la RFA promueve activamente mayores concesiones en lo que refiérese a elecciones libres y ulterior abandono monopolio del poder del PSUA, podría generar una dura respuesta por parte de la URSS.

Asimismo, el flujo de alemanes orientales a occidente ha provocado comentarios en torno a existencia Muro de Berlín, de tal modo de que de continuar el éxodo, dicha barrera llegaría a tener una importancia meramente simbólica.

Hegewisch

Transmítase.

Este es el documento que llegaba a las oficinas de Relaciones Exteriores de México hará, exactamente el 9 de noviembre de hace 20 años. Para razones históricas, sería el primer documento oficial que registraba y comunicaba lo que sería el inicio de la desaparición definitiva del Muro de Berlín.

En 50 líneas quedaba el resumen de un largo periodo de crisis en el que se había sumergido la República Democrática Alemana.

En cada una de las valijas diplomáticas que enviaban los embajadores, siempre se incluían reportes en varios niveles. Algunos, estrictamente confidenciales y para el consumo del gobierno mexicano. Hay en ellos un esfuerzo por explicar y adelantarse al desenlace de los acontecimientos.

Hacía tiempo que el muro se venía cuarteando, que se estaba quebrando, entre otras cosas por la desesperación de la gente que vivía en la Alemania comunista.

La caída del muro, vista a la luz de los reportes, parecía casi inevitable. El derrumbe material vendría a ser el último golpe. De ahí que muchos lo vieran más como un acto simbólico, que sólo con el paso del tiempo alcanzaría la relevancia histórica que hoy tiene.

Los augurios para la RDA no eran nada alentadores desde los primeros días de ese 1989, aunque los malos tiempos se venían arrastrando desde antes.

Enviado por valija diplomática, el informe del 9 de enero de 1989, firmado en Berlín, deja ver entre líneas lo que meses después se acentuaría: los problemas sociales y las manifestaciones de inconformidad social.

De acuerdo con ese documento, clasificado como “confidencial”, el 29 de diciembre de 1988 se había conmemorado el 70 aniversario de la fundación del Partido Comunista Alemán.

En esa ocasión, Erich Honecker, presidente del Consejo de Estado, había rechazado las demandas internas para adoptar el modelo soviético conocido como glasnot y perestroika, al igual que toda “crítica histórica a los comunistas alemanes, quienes —según recientes planteamientos de algunos autores soviéticos— fueron corresponsables de la llegada de Hitler al poder, por no haber sido capaces de aliarse con otros partidos antifascistas”.

Era claro, de acuerdo con los reportes de la diplomacia mexicana, el enojo del jefe de Estado de la Alemania comunista por lo que pasaba en la URSS, por los cambios que había impulsado el entonces presidente soviético Mijail Gorbachov. La molestia de Honecker radicaba en que en Occidente “algunas gentes no se cansan de darnos consejos para que adoptemos otro método. Nos recomiendan que abandonemos prácticas que nos han dado buenos resultados y no dudarían en elogiarnos si, por ejemplo, adoptáramos la así llamada economía de mercado.

“Entre nosotros no va haber una economía de mercado, ni tampoco mercado laboral, porque ello conduciría a la propiedad privada de los medios de producción y eso nos llevaría de regreso al capitalismo… No tenemos razón alguna para copiar lo puesto en práctica por algunos de nuestros países hermanos”.

En esos días se había censurado a la revista Sputnik y varios largometrajes soviéticos, según el mismo informe. Esos elementos, a los ojos de la embajada mexicana, eran ya indicios de un cambio social y una distancia que se estaba dando entre el gobierno de la RDA y el soviético.

Confidencial

Número 0058

Berlín 25 de enero 1989

Durante los últimos años han surgido una serie de movimientos independientes en los países de Europa oriental. Este proceso ha sido paralelo al crecimiento del número de demostraciones, peticiones, publicaciones clandestinas y otras actividades fuera de control estatal.

…Aunque es imposible calcular el número de organizaciones políticas independientes así como la frecuencia con que se lleven a cabo discusiones en las diversas asociaciones y clubes, todo ello es indicativo de los nuevos y graves retos que tienen en algunos países los líderes comunistas…

…el proceso parece tener repercusiones aún en los regímenes más rígidos y es, seguramente, el fenómeno del pluralismo político el que amenaza actualmente a las naciones de Europa Oriental.

…En la RDA, dado el sistema que prevalece, las organizaciones oficializadas existentes no constituyen un conducto adecuado para canalizar algunas de las inquietudes o aspiraciones de la población en vista de que éstas son controladas por el Estado.

…De manera espontánea y a través de los años se han ido creando organizaciones independientes no tan importantes como las que existen en otros países del área, por ejemplo Solidaridad en Polonia y el resurgimiento del Partido Independiente de Pequeños Propietarios en Hungría, que no se han convertido en grupo poderosos en virtud de que el descontento no es tan manifiesto ni tan generalizado como es caso de los países antes citados.

…En la RDA continúan operando los mismos grupos, vinculados en su mayoría con la iglesia evangélica. En 1988 no surgieron nuevas asociaciones y parecería que los movimientos disidentes fueron gravemente afectados a raíz de la expulsión del país, a principios de este año de varios de sus principales líderes. Sin embargo, a pesar de la presión gubernamental se estima que existen en la RDA más de 200 pequeños grupos activistas.

…La lista es larga. Las actividades que realizan estos grupos son estrechamente vigiladas por los servicios de seguridad estatal y sus representantes son motivo de presiones y hostigamientos constantes.

…Las publicaciones de las organizaciones están sometidas a severo control.

…Se prohíbe su distribución o se mutila su contenido.

…Arrestos domiciliarios, expulsiones, encarcelamientos e interrogatorios constantes.

…Cabe destacar que la mayoría de los integrantes de dichos grupos son personas que desean emigrar y a través de ellos presionan para lograr su objetivo. Como se ha informado a esa Secretaría, la desesperación de algunos ciudadanos de este país han recurrido a otros mecanismos para abandonar el país, como es el caso de la ocupación de Embajadas.

Ya habían ocurrido por lo menos dos casos. Uno en septiembre de 1988, en la embajada de Dinamarca, y a medidos de enero de 1989, en la misión permanente de la RFA.

En la interpretación del entonces embajador mexicano en la RDA, Raúl Valdés A., era difícil preveer si estos grupos se fortalecerían o debilitarían. Esto, dice, “dependerá de la forma en que se apliquen las nuevas disposiciones en materia de viajes y emigración, en la medida en que se logre acelerar el proceso para alcanzar mejores niveles de vida, más cercanos o comparables a los que existen en otros países europeos occidentales, en particular en la RFA, país que para muchos de los germanos orientales constituye el parámetro constante de referencia”.

En todo caso, advertía el representante de México, en la medida “en que no se alcancen mayores márgenes de libertad de expresión, asociación y movimiento —como se está logrando en otros países del área socialista— es muy probable que estos grupos tomen una mayor fuerza. Quizás lo único que pudiera evitar esta tendencia serían las reformas que gradualmente vayan haciéndose y una mayor liberalización”.

En enero de 1989 había entrado en vigor un decreto para permitir el viaje de ciudadanos de la RDA al extranjero.

La novedad era que la autorización estaría sujeta a que el viajero tuviera familiares en el país que pretendía visitar, particularmente la RFA.

La regla, reconocía el embajador mexicano, no detendría el malestar de los ciudadanos. No aliviaba sino tensaba más. “Si tomamos en cuenta el orden jurídico socialista, es muy probable que el Estado no tenga más remedio que seguir tratando a estos migrantes potenciales como delincuentes”.

Las mismas autoridades de la RDA reconocían que en 1988 casi 40 mil personas habían emigrado a la Alemania capitalista; de éstas, 10 mil permanecieron ilegalmente en esa nación. En 1988, casi 600 personas habían cruzado la frontera de manera ilegal, con riesgo de ser detenidas y/o heridas por las tropas de resguardo fronterizo de la Alemania comunista.

Un reporte del 20 de febrero de 1989 informaba que el 15 de febrero un automóvil fue usado para entrar con violencia al patio de la misión permanente de la RFA, hiriendo a un miembro de la policía de la RDA. “En el automóvil se encontraba un matrimonio con dos hijos menores, quienes según versiones, buscaban la autorización para salir del país, algo que ha ocurrido otras veces en los últimos meses”.

Uno de los grupos católicos activistas, consignaba el embajador, cuestionaba el estrecho margen para la acción que resultaba del monopolio del poder. Altos funcionarios eclesiásticos afirmaban que la creciente demanda para migrar a la Alemania capitalista también se debía a la frustración de quienes eran marginados socialmente por expresar puntos de vista críticos a la luz de la política oficial; éstos, citaba el embajador a la Iglesia, ya han “echado el corazón al otro lado del muro”.

Desde el otro lado del muro, en la República Federal de Alemania, el embajador Adolfo Hegewisch también marcaba información para México. En un largo informe del 28 de julio de 1989, en uno de sus párrafos comenta que las relaciones entre las dos alemanias se habían visto sometidas a fuertes presiones por el alto número de ciudadanos orientales que en las últimas semanas trataban de emigrar a la Alemania capitalista fuera del marco “legal”, aprovechando el desmontaje de las barreras en la frontera con Hungría o bien refugiándose en las misiones diplomáticas.

“Actualmente se encuentran 168 personas en la embajada de Budapest y 130 más en la representación permanente en Berlín (Este), que se niegan a abandonar los edificios y presionan de esta manera para emigrar a la República Federal Alemana. Dada la delicada situación, política y logística en Berlín, la RFA cerró el lunes pasado el acceso al público a su representación permanente. La embajada de Budapest continúa alerta, pero no descarta la posibilidad de que se aplique una medida similar dado el alto número de ciudadanos de la RDA que, pasando por Hungría, tratan de emigrar a Occidente.

“Las autoridades de ambos Estados alemanes se han visto sorprendidas por la alta afluencia de personas que buscan abandonar la RDA y no saben cómo manejar el conflicto sin dañar las relativamente ‘buenas’ relaciones”.

Algo había pasado con la embajada de México en la República Democrática Alemana. La información no estaba fluyendo como en los meses anteriores. Un llamado de atención desde México, con fecha 5 de julio de 1989, lo demuestra. “Extraña a esta dirección general ausencia información y comentarios esa embamex respecto sucesos de importancia en RDA, tales como: visita de Honecker Moscú, entrevista de Honecker periódicos Washington Post y Newsweek, posición RDA acontecimientos China, encuentro internacional zonas libres armas atómicas…”

El resumen mensual del mes de julio desde la embajada en la RDA consolidaba las versiones sobre los crecientes desplazamientos humanos hacia el lado capitalista. Los números comenzaban a preocupar a todos.

Del 1 al 30 de junio de ese 1989 aproximadamente 12 mil 500 ciudadanos de la RDA habían solicitado residencia en la otra parte de la Alemania. Un total de 44 mil habían emigrado. De ésos, 7 mil lo habrían hecho de manera ilegal.

“Con esta tendencia, se consideraba que para finales del 89, el número de migrantes alcanzaría los 100 mil”.

La información daba saltos. El 4 de septiembre, de la RDA informaban sobre la gravedad de salud de Erick Honecker. La versión oficial hablaba de una operación de la vesícula biliar. “Sin embargo, se comenta en círculos diplomáticos y prensa occidental que dicha intervención quirúrgica suspendiose virtud descubriose mandatario Honecker padece de cáncer… prevalece gran hermetismo entre autoridades y medios de comunicación y no trasciende mayor información particular, especulase dicha postura tiene propósito evitar repercusiones negativas y solución actual problema salidas masivas de germano orientales y ocupaciones de representaciones diplomáticas” (redacción y ortografía originales).

Ni la crisis de salud de Honecker –había sido operado y se hablaba ya de que el cáncer le carcomía el cuerpo– impedirían los festejos por el 40 aniversario de la RDA, a celebrarse los días 6 y 7 de octubre.

A la cita llegarían los líderes del mundo socialista en ese momento: Mijail Gorbachov, de la URSS; Wojciech Jaruzelski, de Polonia; Nicolae Ceausescu, de Rumania; Milos Jakes, de Checoslovaquia; Daniel Ortega, de Nicaragua; Yasser Arafat, de Palestina, y aunque en México no existía un régimen socialista, también hubo representación oficial: estuvieron presentes Rafael Rodríguez Barrera y Agustín Basave, del PRI; Ricardo Valero y Amalia García, del recién nacido PRD, tan nuevo que apenas si lo conocían en la embajada en la RDA.

El 18 de octubre, vía telefónica, el encargado de negocios de la embajada mexicana en la RDA, Sergio Gomar, informaba de la renuncia de Honecker a la dirección del Partido Socialista Unificado de Alemania por motivos de salud. Asumía el cargo en el partido, y por tanto en el gobierno, Egon Krenz.

No duraría mucho. Los cambios en la RDA derrumbaban sus propios muros.

En esos días llegaba la hoy senadora Rosario Green como nueva embajadora de México en la RDA. Uno de los primeros reportes que envió tiene fecha de 31 de octubre de 1989. Le informa a Fernando Solana Morales. Su primer corte es sobre los acontecimientos de octubre y su lectura de la política interna: “Conviene no pasar por alto que la efervescencia que está viviendo el país es una clara manifestación de identidad nacional de la población que reclama reformas sin cuestionar la viabilidad del socialismo, lo cual viene a cancelar o por lo menos a cuestionar los planteamientos que se formulan en la RFA en torno a la ‘reunificación’ a raíz del éxodo”.

El 8 de noviembre salía otro despacho de la RDA. Rosario Green informaba que a las 18:30 horas del 7 de noviembre los medios electrónicos difundieron la renuncia del consejo de ministros del gobierno germano oriental.

La cifra de migrantes hacia la Alemania Occidental alcanzaba los 150 mil, lejos del número calculado a comienzos del año, que lo ubicaba en cuando mucho unos 100 mil.

“El gobierno de Bonn ha reconocido que proporciones alcanzadas durante últimos días, por afluencia de 150 mil personas en lo que va del año, ha provocado estado de emergencia nacional”.

De ahí, lo más cercano a la fecha y hora de la caída del Muro de Berlín es el documento enviado desde la RFA por Adolfo Hegewisch.

Por lo menos en los varios expedientes consultados en el archivo histórico de la SRE, del lado de la RDA no se emitió esa tarde o noche del 9 de noviembre de 1989 reporte de lo que pasaba. ¿No se entendía la magnitud que el mismo Hegewisch tampoco alcanzaba a observar apenas en el párrafo final? ¿O esa omisión era producto del poco tiempo de Rosario Green en la embajada, apenas con dos semanas en el cargo?

Una respuesta la da la misma Rosario Green en entrevista con Homero Campa (Proceso 27, número especial): retornó a su residencia a contracorriente de la muchedumbre. Toda la noche y la madrugada intentó comunicarse con la cancillería, pero las líneas telefónicas estaban saturadas. Cuando finalmente lo consiguió —en la mañana— “en México ya se conocía la noticia”.

Hay reportes de los siguientes días. No reflejan el tamaño del acontecimiento. Pocos, quizá, imaginaban lo que realmente estaba pasando. Pocos creían que ese sería el fin del Muro del Berlín. Que la Guerra Fría podría entrar en la fase de calentamiento.

Un telex recibido en México el 7 de diciembre de 1989 a las 10:47 informa que el ex secretario general de la RDA, Erich Honecker, estaba bajo arresto domiciliario acusado de abuso de autoridad y enriquecimiento ilícito.

Se investigaba a 109 personas, de las cuales 36 habían sido altos funcionarios del buró político del Comité Central del Partido Socialista Unificado de Alemania.

“Por otra parte, hoy informase que directorio de la oficina de seguridad nacional de la RDA, incluyendo suplentes del ex ministro de seguridad del Estado, coronel general Rudi Mittig, y teniente general Gerhard Neiber, así como los 17 principales directores de departamento del mismo ex ministro fueron destituidos de sus cargos”.

El mismo 7 de diciembre el sucesor de Honecker, Egon Krenz, renunciaba a su cargo, y con él todo el gabinete.

Ese mismo día, otro telex: “Continúan las sorpresas en torno a la exportación de armas por parte de una empresa de la RDA controlada por el ex ministro Schalk Goldowski, quien hasta ayer se hallaba prófugo en un lugar no determinado de Europa, y a quien se acusa de enriquecimiento ilícito.

Los noticieros radiofónicos de la mañana informan que el señor se presentó ante las autoridades de Berlín occidental y expresó que está dispuesto a responder a las preguntas del fiscal germano oriental, pero en Berlín occidental. Asimismo, afirmó que había hecho transferir aproximadamente 60 millones de marcos occidentales de su cuenta en Suiza al Banco de Comercio Exterior de la RDA”.

El diario del Partido Liberal Der Morgen se pregunta en su editorial de hoy cuántos muertos en África, Medio Oriente y América del Sur se pueden atribuir a la venta de armas controlada por la mafia financiera de Schalk-Goldowski (traducción de telex cifrado. Copia de Trámite. Noviembre 24 de 1989).

Vayamos al 6 de enero de 1990. Un informe de la diplomacia mexicana que ya enfila la historia después del muro.

“La década de los 90 comienza para Berlín con perspectivas sumamente interesantes. A partir de la apertura del Muro al libre tránsito el 9 de noviembre pasado, el tema de una posible integración política de ambos Estados alemanes, así como el del restablecimiento de Berlín como capital alemana unificada… La actitud de los berlineses occidentales pasó de la euforia ante la sorpresa de la apertura del muro a una actitud más bien de molestia ante las masas de visitantes de la RDA que inundaron las zonas comerciales de Berlín occidental durante las primeras semanas…

“Los berlineses orientales que se mostraron en un principio maravillados por el hecho de poder pasar ya sea a pie o en sus automóviles a lo que durante décadas fue para ellos una especia de ciudad prohibida. Muchos de ellos gozaban con el simple hecho de pasear por sus calles, visitar almacenes comerciales o incluso tomar fotografías de escaparates de automóviles occidentales. Actualmente parece haber pasado la euforia de la novedad de los ciudadanos del este y su número en Berlín occidental ha disminuido considerablemente.

El informe del adiós tendría que ser de Rosario Green. Anuncia que la embajada en la RDA comienza a preparar las maletas de regreso a México. Todavía envía diversos comentarios e impresiones políticas, como que entre los grandes pendientes para la RDA, implícitos en el proceso de unificación, estaban la revisión de los derechos sociales, puntos tan controvertidos como el derecho al aborto y “quizá el problema más delicado y complejo de la reconciliación y la concordia en la nueva nación: las heridas dejadas por los odiados servicios de seguridad, la llamada Stasi. El fantasma de la Stasi —con su secuela de traiciones, recriminaciones y desconfianza— no será fácil de ahuyentar”.

El informe prevé días de revanchismo entre ciudadanos, de ajustes de cuentas.

Malamente se trata de ocultar un evidente revanchismo frente al grupo hegemónico que desde su posición privilegiada controló al país mediante la mentira y la represión. A los miembros de esta elite les será en verdad difícil conducir una vida normal en el futuro. Las personalidades más ecuánimes y objetivas del país exhortan continuamente a la solidaridad y a la reconciliación nacional, tratando de evitar que el futuro se tiña de sentimientos de ‘vendetta’ en cierta forma inútiles.

Sin embargo, para muchos ciudadanos será difícil pasar por alto las humillaciones recibidas y los obstáculos que para su desarrollo personal les impuso un sistema altamente represivo que no toleraba crítica ni disensión.

A este respecto, es muy significativa la actitud indignada de la población ante el problema de los seis millones de expedientes que almacenaba la Stasi en sus archivos (esto quiere decir que más de la tercera parte de la población estaba ‘fichada’ e investigada hasta en los aspectos más íntimos de su vida privada y profesional).

Será difícil olvidar —aun cuando se perdone— el poder omnímodo de tal organismo y sus agentes, los cuales, quiérase o no, serán identificados por sus conciudadanos y no faltará quien desee vengarse de aquellos que lo persiguieron o atormentaron en el pasado. Los jerarcas del antiguo PSUA son, por su parte, los más atacados y satanizados en los medios masivos y por la población.

Los números indican que la Stasi tuvo cuando menos 91 mil espías a su servicio y 300 mil informantes civiles, encargados de vigilar cada uno de los movimientos de los habitantes sospechosos para el régimen comunista, llenando de micrófonos cientos de miles de hogares.

Los expedientes que acumularon alcanzan a medir 114 kilómetros lineales. Ahora cualquier ciudadano los puede consultar, con la advertencia de que lo que ahí leerá puede afectar su existencia. En la película La vida de los otros se reconstruye lo que era vivir bajo la mirada de la Stasi.

En 1990, 17 años de representación diplomática de México en la RDA llegaron a su fin. Todavía se alcanzó a celebrar un aniversario más de la Independencia de México. ¶

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