¿Castro mandó matar a Kennedy?… Cuatro elementos para dudarlo.

La consulta de documentos del pasado siempre ha sido una de las más poderosas armas de la verdad histórica. Quien tiene el mejor acierto en encontrarlos siempre posee la última palabra sobre sucesos que quizá nadie pueda testimoniar. Sobre el asesinato del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy cada periodo de tiempo surgen nuevos documentales que hablan de testimonios novedosos, lo cual siempre abre una nueva veta de discusión. La última de ellas señala hacia México y Cuba...

Por: Jacinto Rodríguez MunguíaLa consulta de documentos del pasado siempre ha sido una de las más poderosas armas de la verdad histórica. Quien tiene el mejor acierto en encontrarlos siempre posee la última palabra sobre sucesos que quizá nadie pueda testimoniar. Sobre el asesinato del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy cada periodo de tiempo surgen nuevos documentales que hablan de testimonios novedosos, lo cual siempre abre una nueva veta de discusión. La última de ellas señala hacia México y Cuba…

En Cita con la muerte, el docu­mental del cineasta alemán Wilfried Huismann, cuya exhibición en español se realizará dentro de pocas semanas, se plantea de nuevo una tesis ya explo­rada hace años: el presidente cubano, Fidel Castro, es el autor intelectual del asesinato de John F. Kennedy.

Para respaldar su tesis, Huismann echa mano de los registros que la po­licía política mexicana guardó sobre la estancia de Lee Harvey Oswald, asesino material de Kennedy, en nuestro país. Sin embargo, las con­tradicciones que los archivos mismos contienen, así como las dudas sobre la existencia de fichas o cartas que el cineasta jura haber visto pero no muestra, debilitan el argumento prin­cipal de la teoría.

Una revisión minuciosa del expediente que la Dirección Federal de Seguridad (DFS) armó en torno al caso Kennedy y Oswald, y que hoy está en res­guardo en el Archivo General de la Nación (AGN), muestra cuatro elementos para cuestio­nar la hipótesis.

I.- Las mentiras del agente nicaragüense

La versión central del agente ni­caragüense (…) es que el 18 de septiembre de 1963 vio y escuchó cómo le entregaron 6,500 dólares a Lee Harvey Oswald en la em­bajada cubana en México. En una parte de sus declaraciones, hechas el 29 de noviembre de ese año, describe el momento:

Que al pasar al servicio sani­tario, y en el momento de bajar dos escalones que conducen a dicho cuarto, vio a un individuo fortachón, color moreno, alto, con lentes blancos que trabaja­ba en la embajada cubana por­que posteriormente lo ha visto en la misma, hacer entrega al negro pelirrojo de un paquete aparentemente con dinero; que el dicente hizo uso del servicio sanitario y al salir del cuarto de baño, subiéndose el cierre de la bragueta del pantalón, vio que en el extremo del pasillo anexo estaban conversando acalora­damente, el negro, el canadiense y el norteamericano, que antes habían entrado juntos al priva­do del cónsul; que en este mo­mento pudo notar que el negro ostentaba una cicatriz muy visi­ble al lado derecho del mentón, y contaba dinero que entregaba al norteamericano, alcanzando a oír el de la voz que mencio­naban la cifra de six thousand and five hundred dollars. Que al ver tal cosa, el diciente volvió a meterse al sanitario, dejando la puerta entreabierta, para poder seguir viendo y escuchando, y entonces notó que tanto el ca­nadiense como el norteamerica­no, usaban fundas sobaqueras como las que usan los gángsters; que continuando la conversa­ción, el de la voz escuchó que el negro decía al norteamericano: “I can go with you”, contestando el norteamericano “You are not a man”, agregando: “I can do it, I can kill him”; que después de todo lo anterior, el declarante salió rápidamente del baño…

Hasta aquí la parte que se ha difundido de la larga decla­ración. El agente era Gilberto Alvarado Ugarte.

Poco se ha hablado del resto del contenido del expediente, donde el mismo espía confiesa que mintió. El objetivo real de su viaje a México era infiltrarse en movimientos comunistas en esta capital, especialmente de nicaragüenses, ya fueran resi­dentes o de tránsito hacia Cuba, lo que informaba al mayor ads­crito a la embajada, donde conocían la misión ordenada por el Servicio de Inteligencia Mili­tar de su país con el que traba­jaba como espía.

Dice, además, lo siguiente: que el 23 de septiembre, es de­cir, ocho días después de ocu­rridos los hechos que narró, telefoneó a la embajada de Es­tados Unidos y pidió hablar con algún funcionario de la misma. En la embajada no lo tomaron en serio, le dijeron que no mo­lestara y le colgaron.

Y de acuerdo con su versión, se olvidó del asunto hasta que por la prensa se enteró del ase­sinato de Kennedy. Que al ver la foto en la prensa de Lee Har­vey, inmediatamente lo reco­noció como el sujeto que había visto el 18 de septiembre en el consulado cubano.

El 25 de noviembre volve­ría a establecer contacto con la embajada de Estados Unidos y, según contó a los agentes de la DFS, tuvo una serie de encuen­tros con presuntos agentes del FBI. Relata que en esa segunda reunión, los presuntos agentes le dieron un billete de cien pe­sos, pero que rehusó aceptarlo, “asegurándole a los gringos que él estaba dando la información desinteresadamente, dejando el billete sobre el asiento del co­che; que no obstante, los norte­americanos insistieron y final­mente a fuerza le metieron en una bolsa el billete…”

En una tercera cita, los pre­suntos agentes del FBI le pre­sentaron un álbum de fotogra­fías donde identificó a cuando menos 12 personas de la em­bajada cubana. En esa cita, “los propios norteamericanos le su­girieron, contra su voluntad, la conveniencia de cambiarse a un hotel, usando nombre supuesto y le dieron 500 pesos para sus gastos…”

Lo que no se dice en el do­cumental es que en la misma confesión ante la policía mexi­cana, el informante entra en contradicciones elementales.

…desea manifestar que el norteamericano al que se ha re­ferido en el cuerpo de sus decla­ración y que dice que vio el 18 de septiembre del año en curso, en el consulado cubano, tenía cier­to parecido, en un 60 por cien­to, a Lee Harvey Oswald. Que después del magnicidio del pre­sidente Kennedy, el declarante aprovechó este hecho en su favor para explotarlo, proporcionan­do versiones como las que ini­cialmente señaló, a fin de apro­vechar una reacción enérgica desde el punto de vista político de parte de los Estados Unidos de Norteamérica en contra del gobierno de Fidel Castro, y que no tuvo otro motivo más que el profundo odio que siente por el comunismo. Que el declarante toda su vida se ha dedicado a combatir al comunismo y que lamenta en este momento no ha­ber logrado su objetivo…Que la llamada telefónica a la que an­teriormente se refirió, no la hizo el día 20 de septiembre, sino con posterioridad a la muerte del se­ñor Kennedy, precisamente el 25 de noviembre.

El 30 de noviembre, agentes de la DFS hicieron una visita al trabajo del agente nicaragüense (Legumbres de México) donde, efectivamente, según la ficha elaborada, éste había pedido permiso para faltar el 18 de septiembre a sus labores. Lue­go del interrogatorio al agente nicaragüense, la misma Federal de Seguridad realizó un análisis de la información y averiguó más datos, sumando más con­tradicciones y un dato clave:

… Pero insiste en que estu­vo presente cuando a Oswald le dieron el dinero en dólares el negro ya citado en antecedentes. Asegura que en la fecha en que fue esto, fue el 18 de septiembre.

Aquí la DFS hace la siguien­te precisión: “Recordar que la entrada al país de Oswald fue el 26 de septiembre…” Y en efecto, de acuerdo con el sello de la oficina de Gobernación en Nuevo Laredo, la fecha del matasellos es 26 de septiembre de 1963. La solicitud del permi­so se había hecho el 17 de sep­tiembre en Nueva Orléans.

Oswald

5 comentarios en “¿Castro mandó matar a Kennedy?… Cuatro elementos para dudarlo.

  1. Conozco personalmente a Gilberto Alvarado Ugarte elme recluto para involucrarme al F.S.L.N. En nicaragua como escritor Cristiano necesito saber algunas cosas de él nunca me imagine hasta donde habia llegado Alvarado

    • Soy hijo de Gilberto Alvarado y conozco muy poco de esto, si tienen informacion de su paradero porfavor enviarme la informacion,Tengo un par de cosas que decirle a mi padre.

      El vivio en Jinotega Nicaragua y despues de un par de visitas jamas le volvi a ver

  2. Soy hijo de Gilberto Alvarado y conozco muy poco de esto, si tienen informacion de su paradero porfavor enviarme la informacion,Tengo un par de cosas que decirle a mi padre.

    El vivio en Jinotega Nicaragua y despues de un par de visitas jamas le volvi a ver, espero saber mas al respecto

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